CARMETAL es una metalúrgica de corte láser fibra y plegado en Santa Fe. Cada pedido vivía repartido en mails, planillas y papel, y cotizar dependía de un solo software y de una sola persona: cincuenta piezas eran una tarde de trabajo y nadie más podía hacerlo. Antes de escribir código pasé por la planta a entender el proceso completo, desde que entra el pedido hasta que la máquina emite su reporte de producción. El primer objetivo fue uno solo: automatizar y centralizar la cotización. Con eso funcionando, el sistema se fue expandiendo hacia donde seguía el trabajo, y hoy la empresa usa a diario lo que está en producción mientras se sigue sumando funcionalidad. Desplegado en carmetal.cuneusdata.cloud bajo el sello de Cuneus Data Studio.
Qué hace
- Cotización: el sistema lee el plano DXF, reconoce el marco del rótulo, mide cada pieza y la previsualiza. Calcula tiempo de corte, kilos y precio, y exporta las planillas técnicas a Excel y PDF, en pesos o en dólares al cambio del Banco Nación.
- Nesting: el sistema acomoda las piezas sobre la chapa como un rompecabezas, buscando que entren en la menor cantidad de chapas y sobre el menor recorte posible. Muestra el aprovechamiento de cada una y se puede corregir a mano arrastrando las piezas.
- El anidado se exporta como un archivo DXF por chapa, que es el formato que leen los programas de todas las máquinas del taller: lo que se cotizó pasa al corte sin volver a dibujarlo.
- Producción: la orden de trabajo congela lo cotizado, genera las tareas de corte y plegado y el plan de chapas, con una cola por máquina que el supervisor reordena arrastrando.
- Seguimiento: pantalla de planta que se refresca sola y aviso cuando se asigna una chapa a una máquina que no llega a ese espesor.
- Agenda en vivo: cada chapa ocupa su bloque en la cola de su máquina, respetando el horario de trabajo del taller. Se ve la carga real día por día, dónde quedan huecos y cuándo se libera cada máquina, así se puede comprometer una fecha de entrega con fundamento en vez de a ojo.
- Taller: una hoja A4 por chapa con el plano y su código QR, y la app del operario para iniciar, pausar y completar el trabajo.
- Administración: remitos, facturación electrónica ante ARCA, compras, proveedores, stock, listas de precios y tickets de soporte.
- Dirección: cada área carga sus números del mes y el sistema arma el informe con metas, semáforo y aviso a quien todavía no cargó.
Cómo se resolvió la cotización
- El tiempo de corte no se estima: sale de perfiles de calibración contrastados contra los reportes de producción reales de la máquina, separando el corte recto del curvo y el tiempo de perforado.
- Esos perfiles quedan versionados. Antes, un ajuste de parámetros en la máquina desfasaba las cotizaciones y nadie se enteraba hasta comparar contra el costo real.
- Cada pieza guarda una foto del cálculo con el que se cotizó. Un presupuesto enviado hace meses se puede reconstruir tal cual salió, aunque después cambien los precios o la calibración.
- El anidado que se va a cortar es el mismo que se cobra. Antes se presupuestaba sobre un acomodo ideal y en la máquina se cortaba otro, y esa diferencia se perdía en cada trabajo.
- Un buscador recorre todas las piezas ya cotizadas: en vez de volver a cargar una pieza conocida, se clona con un atajo de teclado.
Cómo se fue armando
- Primero el cotizador, que era el cuello de botella. El software viejo siguió corriendo intacto hasta que el nuevo estuvo validado con cotizaciones reales.
- Después producción y taller, tomando como unidad de trabajo la chapa, que es como se organiza la planta de verdad.
- Luego el circuito administrativo: remitos, facturación electrónica, compras y stock, todo colgando de la misma orden de trabajo.
- En septiembre de 2026, el tablero de indicadores para la dirección. Sigue en desarrollo el resto del ERP.
Por qué una app aparte
- Para que cargar datos en planta no dependa de sentarse en una computadora: el operario escanea el QR de la chapa y tiene delante el plano, el material y las piezas que salen de ahí.
- Marca inicio, pausa y fin desde el teléfono; el tiempo real vuelve al sistema y actualiza la cola de la máquina sin que nadie transcriba nada.
- Versión nativa para Android y iOS construida sobre los mismos endpoints que la web, sin una API paralela que mantener.
- Modo kiosco para los talleres que no dan un teléfono por operario: una computadora con lector y credencial personal de cada uno.
Decisiones de construcción
- Se construyó en paralelo al sistema viejo en lugar de reescribirlo por dentro: riesgo cero sobre la operación diaria mientras se migraba módulo por módulo.
- Un módulo por área del negocio y tipos estrictos desde la base de datos hasta el navegador, para que un cambio no rompa algo lejano sin avisar.
- Auditoría de cada cambio y papelera con restauración: se puede responder quién tocó qué y cuándo, y deshacer un borrado.
- Entornos de prueba y producción separados: nada pasa a producción sin que el cliente lo apruebe antes en el de prueba.
El cuello de botella se abrió: hoy cotiza cualquiera del equipo, en minutos y con la calibración vigente. La información de un pedido dejó de estar repartida y pasó a tener un solo lugar donde vive, desde el plano hasta la factura. El supervisor sabe qué chapa se está cortando, en qué máquina, quién la corta y hace cuánto, sin bajar a preguntar. Y cuando un cliente pregunta para cuándo lo tiene, la respuesta sale de la carga real de la planta y no de una estimación.